Shakira sigue celebrando su rotundo éxito con la gira de conciertos que ha estado llevando a cabo por Latinoamérica. Sin embargo, su vida personal, particularmente en relación con su expareja Gerard Piqué, no está exenta de controversias. En medio de los logros profesionales de la cantante colombiana, ha trascendido un nuevo enfrentamiento con el exfutbolista, esta vez en torno a la venta de la casa que ambos compartieron en el exclusivo barrio de Esplugas de Llobregat, a las afueras de Barcelona.
El conflicto, que involucra un tema aparentemente tan práctico como la venta de una propiedad, ha reabierto viejas heridas entre la expareja. A pesar de que 2025 se perfilaba como un año más tranquilo para Shakira, luego de la dolorosa separación que vivió en 2022, parece que aún hay asuntos no resueltos entre ambos. Uno de los temas más espinosos es la disputa sobre el valor y la venta de la vivienda que fue escenario de momentos significativos en la vida de la cantante y Piqué, incluyendo los recuerdos que comparten de sus hijos y, más dolorosamente, los relacionados con la presunta infidelidad del exjugador del Barcelona con Clara Chía, que desató una tormenta mediática.
Un conflicto por el hogar compartido
El enfrentamiento por la venta de la casa en Esplugas de Llobregat no solo involucra el valor de la propiedad, sino también los sentimientos y recuerdos que están ligados a ese espacio. Según información revelada por el periodista Jordi Martín, en su canal de YouTube, las tensiones entre Shakira y Piqué han llegado a un nivel considerable debido a la diferencia de criterios sobre el precio de venta. Martín comentó que este conflicto es uno de los más fuertes que ha tenido la expareja en los últimos tiempos.
El hogar en cuestión no es cualquier propiedad; es la misma casa donde nacieron los hijos de Shakira y Piqué, Milan y Sasha. Un lugar cargado de recuerdos tanto felices como dolorosos para la cantante. Martín también destacó que, más allá del valor económico de la propiedad, hay un fuerte componente emocional detrás de la disputa. La cantante habría expresado que, para ella, esta venta no solo es una transacción financiera, sino también un paso necesario para cerrar un capítulo doloroso en su vida.
El periodista detalló que la cantante ha manifestado que Piqué está ofreciendo una cantidad irrisoria por la propiedad, comparado con lo que ella considera justo. La cifra que el exfutbolista habría propuesto es de 7 millones de euros, mientras que Shakira considera que el precio justo, tomando en cuenta lo que ambos han invertido en la casa, debería ser de al menos 12 millones de euros. Esta diferencia significativa de opiniones ha intensificado la confrontación entre ambos.
La diferencia en las propuestas
La diferencia en los valores propuestos para la venta de la propiedad ha puesto de manifiesto no solo un desacuerdo económico, sino también la postura de cada uno frente al proceso de la separación. Shakira, ya establecida en Miami, no tiene urgencia por vender la casa, lo que le permite rechazar ofertas que no correspondan a su valoración. Según Jordi Martín, la cantante se ha mostrado inflexible en cuanto a la cantidad que considera justa por la propiedad.
Por otro lado, Piqué parece estar presionando para vender rápidamente y obtener el dinero de inmediato. Esta situación ha añadido una nueva capa de tensión al conflicto, ya que Shakira no está dispuesta a “regalar ni un euro” de lo que considera su parte justa, especialmente después de los años de convivencia y las inversiones que ambos realizaron en el hogar.
Martín también señaló que, a pesar de que Shakira tiene la potestad de decidir el futuro de la propiedad, la situación podría haberse resuelto de manera más sencilla si ambos hubieran llegado a un acuerdo de forma amistosa. Sin embargo, la diferencia de valores y la carga emocional que sigue estando presente entre ambos excompañeros de vida parecen haber complicado aún más el proceso.
La postura de Shakira ante la venta
Shakira se encuentra en una etapa de su vida en la que busca estabilidad personal y profesional. La cantante ha mostrado que, a pesar de los altibajos emocionales que implican los asuntos familiares, tiene una postura firme sobre lo que considera que le corresponde. En cuanto a la venta de la casa, no tiene prisa por venderla a cualquier precio, especialmente cuando está establecida en una ciudad que le ofrece las condiciones necesarias para su bienestar.
Shakira ha preferido rechazar las ofertas que considera insuficientes y no se ha dejado influir por las presiones de su expareja, quien parece querer vender la propiedad de manera más expedita. La cantante ha demostrado una gran capacidad para manejar sus asuntos personales y financieros de manera profesional, sin dejarse llevar por la urgencia o la presión externa. Además, su decisión de establecerse en Miami le ha permitido tomar distancia emocionalmente de Barcelona y de las complicaciones que aún persisten con Piqué.
El valor de la propiedad, tanto para Shakira como para Piqué, es más que solo una cuestión financiera. Para ambos, representa un legado compartido de su vida en común, los momentos vividos en ese hogar, y por supuesto, los recuerdos de sus hijos. No obstante, las tensiones por las cifras propuestas reflejan la dificultad de Shakira para desprenderse de algo que sigue siendo parte de su vida.
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