La administración de Samuel García ha vendido el programa MuevoLeón como la panacea de la modernidad, pero detrás de la pintura brillante de los nuevos camiones se esconde una realidad aterradora: un sistema de transporte público deficiente, ciego a las necesidades de género y profundamente violatorio para los derechos humanos. Mientras el gobernador se toma fotografías para sus redes sociales, miles de ciudadanas enfrentan diariamente un espacio de violencia donde el acoso sexual, la inseguridad y la invisibilización son el pan de cada día. La crisis no es solo de unidades; es una crisis de empatía y de seguridad básica que ha dejado a las mujeres a merced de la delincuencia y el desprecio oficial.
MuevoLeón: La Mentira De La Modernidad Frente A La Realidad Del Acoso
Según los datos demoledores de la encuesta Así Vamos 2025, presentada por la organización Cómo Vamos Nuevo León (CVNL), la brecha de seguridad entre hombres y mujeres es un abismo que el gobierno se niega a cerrar. Mientras que el 82.8% de los hombres dicen sentirse seguros, apenas el 67.6% de las mujeres camina o aborda una unidad sin miedo. Esto no es una percepción subjetiva; es el resultado de un entorno hostil donde una de cada cinco mujeres ha sido víctima de acoso sexual en el último año. Desde miradas lascivas que perforan la dignidad hasta el terror de sufrir un ataque o abuso sexual, las usuarias transitan por la ciudad con el corazón en un hilo, sufriendo tocamientos sin su consentimiento ante la mirada indiferente de un estado que prometió cuidarlas.
El programa MuevoLeón ha fallado estrepitosamente en garantizar la integridad física. A pesar de las constantes denuncias, el sentir miedo es la constante para quienes deben usar el camión o el metro. La violencia contra las mujeres en estos espacios no es un evento aislado, sino una falla sistémica de un gobierno que prefiere invertir en marketing que en protocolos reales de seguridad y vigilancia que funcionen las veinticuatro horas del día.
Urbanismo Machista: La Movilidad Del Cuidado Ignorada
El diseño de las rutas y frecuencias de MuevoLeón parece haber sido trazado por personas que jamás han cargado una bolsa de mandado o llevado a un niño al médico. La urbanista Zaida Muxi ha señalado con dedo flamígero que el sistema está planeado exclusivamente para las necesidades masculinas de ir “de punto a punto” para trabajar. Sin embargo, la movilidad del cuidado —esa red vital de viajes para hacer compras, visitar enfermos o acompañar infancias— es tratada como algo inexistente. El 56.8% de las mujeres que no salen de casa lo hacen por labores de mantenimiento de la vivienda, y cuando salen, se encuentran con un transporte que no las reconoce.
La encuesta Así Vamos 2025 revela que el 34% de las mujeres viaja al trabajo, pero el resto de sus desplazamientos son una odisea: el 23% acude a realizar compras y el 10.4% acompaña a otra persona. Esta baja movilidad se ve agravada por un sistema que no contempla transbordos eficientes para estas tareas. Al ignorar estas rutinas, el gobierno de Samuel García margina a las mujeres, obligándolas a caminar —que es su tercer medio de transporte más usado— por calles oscuras y peligrosas, aumentando su exposición a la violencia de género.
El Metrorrey: Traición Y Violencia Bajo El Amparo Del Estado
El colmo de la desfachatez y la insensibilidad gubernamental quedó registrado en octubre de 2025. Tras un evento masivo, la administración estatal decidió suspender arbitrariamente el vagón exclusivo para mujeres, permitiendo que hombres invadieran un espacio que es, por derecho y recomendación de la CEDHNL, un refugio de seguridad. Una mujer fue atacada físicamente al intentar defender este espacio, y la respuesta del gobierno fue un comunicado frío justificando la medida por la “alta afluencia”.
Este acto no es solo una negligencia; es una violación directa a la recomendación 009VG/2024, que exige espacios protegidos ante las altas tarifas y el mal servicio. Al permitir que la “eficiencia” pase por encima de la seguridad de las mujeres, el estado se convierte en cómplice de los agresores. Las áreas exclusivas en los nuevos camiones de MuevoLeón son, en muchos casos, una simulación, pues no hay personal que las haga respetar y muchas rutas antiguas siguen operando en la total anarquía, dejando a las pasajeras vulnerables a cualquier agresión.
Un Futuro Incierto En Un Nuevo León Que No Es Nuevo
La crisis de movilidad en el estado es diferenciada y cruel. Mientras los funcionarios presumen cifras macroeconómicas, la mujer de a pie sufre la invisibilización de su esfuerzo cotidiano. La diferencia de roles es clara: el 62.3% de los viajes en coche realizados por mujeres llevan a más de una persona, reflejando su carga de cuidados, mientras que los hombres viajan mayoritariamente solos. El transporte público debería ser el gran igualador, pero bajo la gestión de Samuel García, se ha convertido en un símbolo de opresión y peligro. No se puede hablar de progreso cuando la mitad de la población teme ser violentada al subir a un camión. El programa MuevoLeón es, hasta hoy, una promesa rota y un monumento a la negligencia patriarcal.
Array







