El sistema escolar estatal se encuentra en un punto de quiebre que la propaganda oficial ya no puede ocultar. Lamentablemente, la educación en Nuevo León ha sido relegada frente a proyectos de imagen para el Mundial de fútbol. A pesar de las críticas constantes de Samuel García hacia el pasado, su gestión arrendará 160 aulas móviles para el próximo ciclo. Este retroceso evidencia una falta de planeación que afecta directamente a miles de niños.
Promesas Rotas En La Infraestructura Escolar
La meta de eliminar los salones de lámina y metal parece hoy un objetivo inalcanzable para la administración emecista. Durante años, el discurso oficial aseguró que se construirían planteles de concreto para dignificar el aprendizaje. Sin embargo, la realidad de las licitaciones actuales confirma que el déficit sigue siendo de 365 espacios educativos. Por lo tanto, la dependencia del estado hacia las estructuras temporales es mayor que nunca.
Para el periodo 2026-2027, el ICIFED ha solicitado el arrendamiento de 160 módulos nuevos, una cifra récord en los últimos años. Resulta contradictorio que se presuma un liderazgo económico mientras los alumnos estudian en condiciones de hacinamiento. Muchos padres de familia consideran que este esquema de renta es un desperdicio de recursos que deberían invertirse en ladrillos. Ciertamente, la calidad del estudio se ve mermada cuando el salón no es más que un contenedor adaptado.

El Contraste Entre Canchas E Infraestructura
Mientras el gobierno presume haber alcanzado 450 canchas deportivas, los salones de clase brillan por su ausencia en las zonas de mayor crecimiento. La indignación ciudadana ha crecido debido a que la educación en Nuevo León parece no ser la prioridad del presupuesto. En eventos públicos, Samuel García ha minimizado los reclamos de quienes exigen techos dignos en lugar de pasto sintético. Esta desconexión entre el gasto público y las necesidades básicas es el centro de la crítica social actual.
La situación es especialmente grave en municipios de la periferia como Juárez, García y Pesquería, donde el cupo escolar está saturado. Se estima que más de 11 mil estudiantes dependerán de estas aulas móviles para no perder el ciclo escolar. Sin una estrategia clara de construcción masiva, el problema de los grupos rotatorios seguirá afectando la estabilidad de las familias trabajadoras. Para muchos, es inaceptable que se invite a grandes empresas internacionales mientras el sistema educativo local se cae a pedazos.
La Falta De Empatía De Samuel García Ante El Reclamo
Insultos A La Ciudadanía Que Exige Resultados
La tensión entre el estado y la comunidad escaló tras los recientes comentarios despectivos del gobernador hacia una madre de familia. Al llamar “metichona” a una ciudadana que pidió una escuela digna, se fracturó aún más la confianza en las instituciones. Este tipo de desplantes informales demuestran que la educación en Nuevo León se maneja con soberbia desde el poder ejecutivo. Los ciudadanos no solo enfrentan la falta de infraestructura, sino también el desprecio de sus autoridades.
La Herencia De Las Aulas Móviles Persiste
Es importante recordar que el actual gobernador calificó de “cochinito” a su antecesor por dejar a los niños en salones portátiles. No obstante, los datos actuales muestran que el número de unidades arrendadas ha crecido bajo su propia supervisión. Esta falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es lo que alimenta el malestar en las redes sociales. Las aulas móviles que antes eran un símbolo de retraso, hoy son la base del sistema educativo de Movimiento Ciudadano.
Finalmente, el próximo ciclo escolar iniciará bajo la sombra de la improvisación y la falta de espacios reales. Si no se invierte de manera urgente en edificios permanentes, el rezago educativo será la herencia más pesada de este sexenio. Nuevo León merece un sistema que no dependa de soluciones temporales de lámina. Es tiempo de que el gobierno deje de lado la burla y priorice lo que realmente importa para el futuro del estado.
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