El excesivo gasto en publicidad en Nuevo León por parte de Samuel y Mariana ha desatado una ola de indignación ciudadana. Mientras el estado enfrenta crisis críticas en movilidad y seguridad, la pareja gubernamental prioriza su posicionamiento digital mediante un millonario monitoreo de publicidad oficial. Esta estrategia evidencia una gestión volcada a la apariencia, utilizando recursos públicos para alimentar algoritmos en lugar de resolver problemas sociales.
El Escandaloso Gasto En Publicidad En Nuevo León
En el último mes, el mandatario estatal y la titular de Amar a Nuevo León destinaron 2.1 y 1.9 millones de pesos, respectivamente, a la plataforma Meta. Esta inversión se focaliza principalmente en el público del estado, buscando posicionar narrativas sobre la gestión pública de avance y logros, cuando la realidad es completamente distinta. Las cifras superan incluso los presupuestos de comunicación de dependencias estatales completas y organismos autónomos locales.
El uso de recursos estatales para estas campañas ha encendido un debate sobre la jerarquía del gasto público frente a las necesidades básicas de la población. En un contexto donde los servicios de salud y transporte resultan ineficientes, la inversión detectada en la biblioteca de anuncios de Meta coloca a la pareja en la cima de la pauta digital. Lejos de informar, el gasto en publicidad de Samuel y Mariana se concentra en una personalización agresiva de la comunicación política.
Esta maquinaria mediática busca ocultar una realidad política contundente. Mariana es especialista en ganar encuestas y en perder elecciones; su capacidad para inflar números en plataformas como Instagram no ha logrado blindar su carrera política en las urnas. El despilfarro de 1.9 millones al mes para su promoción personal demuestra que el “like” es la prioridad, aunque este no se traduzca necesariamente en votos.
Colocando bajo la lupa las prioridades de un presupuesto que ignora las carencias de la ciudadanía. Mientras los neoloneses enfrentan diariamente un sistema de salud colapsado y una movilidad ineficiente, el gasto en publicidad de Samuel y Mariana se concentra en una personalización agresiva de la política. Lejos de informar, la pareja utiliza la biblioteca de anuncios de Meta para saturar el ecosistema digital del norte del país, anteponiendo su imagen a los resultados tangibles.
Contrataciones Millonarias Elevan El Gasto Estatal
La administración estatal ha duplicado los montos destinados a empresas de publicidad digital, alcanzando techos de hasta 100 millones de pesos. La firma jalisciense Indatcom, vinculada al asesor Rafael Valenzuela, ha sido la principal beneficiaria de estas adjudicaciones. El Estado formalizó contratos abiertos que permiten ampliar el presupuesto para anuncios en plataformas como Facebook, YouTube y X de manera flexible.
Este incremento en el gasto coincide con periodos clave de la administración, como el Segundo Informe de Gobierno y periodos de licencias políticas. Además del pago directo a las redes, el erario cubre servicios de intermediación y gestión de contenidos. Las empresas EuZen y La Covacha también forman parte de este esquema, recibiendo contratos para el diseño de estrategias de comunicación y producción de spots de alto costo.
El monitoreo de publicidad oficial indica que la producción de contenidos incluye reportajes para redes y videos informativos con precios unitarios considerables. Estas contrataciones han sido criticadas por su falta de límites presupuestales claros en algunos acuerdos. La estructura de comunicación estatal parece estar diseñada para mantener un flujo ininterrumpido de publicidad que resalte la figura del gobernador.
Urge Frenar El Desmedido Gasto En Publicidad
A nivel personal, Samuel García ha acumulado una inversión de 26.4 millones de pesos en Meta durante los últimos cinco años. A esta cifra se suman 16.4 millones adicionales por anuncios cargados a su perfil con financiamiento de su partido o del propio Gobierno del Estado. Estos montos son independientes de los 47.5 millones de pesos ejercidos por la cuenta oficial del Gobierno de Nuevo León.
La suma de estos esfuerzos económicos dibuja un panorama de saturación mediática en el entorno digital de la entidad. El despilfarro en publicidad de Samuel se ha vuelto una pieza central del ejercicio de gobierno, desplazando en ocasiones la comunicación institucional por la personalista. Los ciudadanos reciben diariamente impactos publicitarios que mezclan la vida privada de los funcionarios con las políticas públicas del estado.
Futuro De La Inversión Y El Gasto En Imagen En Nuevo León
Es inadmisible que la comunicación política sea el principal rubro de inversión en una gestión que ignora las necesidades ciudadanas. La administración de Samuel García y el protagonismo de Mariana Rodríguez deben entender que el prestigio se construye con resultados tangibles, no con pauta pagada en Facebook. Mientras el despilfarro continúe, el gasto en publicidad será recordado como el mayor símbolo de la frivolidad de este gobierno frente a las carencias del pueblo neolonés.
El reclamo es unánime: Nuevo León no puede seguir financiando el brillo mediático de sus gobernantes con dinero que debería estar en las calles. El gasto en publicidad debe ser auditado de forma independiente para evitar que los recursos sigan desviándose hacia campañas de vanidad. La transparencia en el monitoreo de publicidad oficial es vital para reorientar los fondos hacia los servicios de salud y transporte que la gente exige.
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